La gente realiza viajes para obtener nuevas impresiones y recargar su energía, pero a veces las cosas no salen según lo planeado, y una persona tiene problemas mentales.
Muchos pueden encontrar información falsa que los viajes pueden traer emociones no positivas, sino trastornos psicológicos. De hecho, esto es una realidad, y todos los casos nuevos se registran regularmente. ¿No entiendes que lo peligroso puede ser viajar? Entonces prepárese para sorprenderse, porque esto simplemente no esperaba.
1. El Síndrome de Jerusalén
El problema que puede surgir para los turistas que visitan la capital de Israel, no tiene conexión con la religión. Está conectado con el hecho de que una persona que viaja a lugares santos puede comenzar a imaginarse a sí mismo como un héroe bíblico. Hay casos reales en que personas por razones inexplicables comienzan a hablar de profecías, organizar escenas extrañas y su comportamiento se vuelve inadecuado.
Los signos del síndrome de Jerusalén incluyen:
- emoción;
- pedantería intrusiva;
- cita de textos religiosos, etc.
En tales situaciones, la hospitalización puede ser necesaria, de modo que una persona haga frente a la psicosis. El síndrome de Jerusalén tiene lugar unas pocas semanas después de que la persona regresa a casa.
2. Choque cultural
Una frustración familiar para muchas personas que visitaron por primera vez en el extranjero y recibieron impresiones vívidas y nuevas. Especialmente se trata de personas de lugares remotos. Los aspectos negativos del choque cultural incluyen el surgimiento del pánico y el deseo de escapar del mundo que nos rodea.
Los psicólogos distinguen varias etapas del choque cultural:
- En la primera etapa, una persona experimenta tremenda felicidad y entusiasmo por todo lo nuevo que ve a su alrededor. Quiero visitar tantos lugares, probar comida nueva, etc. En la mayoría de los casos, esta etapa dura hasta dos semanas.
- Después de un tiempo, cuando ya se produjo alguna adaptación, el turista comienza a enfocarse en cosas que pueden causar irritación. Esto incluye el umbral de idioma, problemas para comprender el intercambio de transporte, etc. Muchos no están listos para aguantar tales emociones, entonces deciden terminar este viaje.
- Si una persona no sucumbe a una ola de emociones negativas, entonces en la siguiente etapa, la reconciliación y la adaptación lo esperan.
3. Síndrome de Stendhal
Este trastorno mental puede ocurrir en una persona en cualquier país, en diferentes situaciones, ya sea visitar el museo, caminar en la calle, encontrarse con algo inusual o bello. Una gran cantidad de impresiones positivas hacen que una persona desborde las emociones positivas, lo que al final puede volverlo loco. El mayor número de casos del síndrome de Stendhal se registra en los museos de Florencia.
Las principales características del problema incluyen:
- alucinaciones;
- mareo;
- taquicardia;
- desmayo;
- histeria.
Curiosamente, los psicólogos creen que los residentes de América del Norte y Asia tienen algún tipo de inmunidad a este problema, ya que el arte en su país también se desarrolla a un alto nivel.
4. Una nueva vida en el extranjero
Para comprender el significado de este trastorno mental, vale la pena recordar cómo se comportan algunos turistas en Turquía, sobre el cual incluso las leyendas van. Hay "casos" que no salen del bar, juran con los asistentes y se comportan de manera inmoral e inadecuada. Esto, por supuesto, depende de la cultura de la educación, pero los psicólogos también lo asocian con el estrés que surge al llevar a un turista a un entorno desconocido para él. Una persona puede pensar que todo a su alrededor no es real y que puede comportarse como quiera.
5. El síndrome de Paris
Después de ver el video y la foto o leer información sobre este o aquel país, una persona tiene una cierta idea al respecto. ¿Con qué muchos asocian a Paris? Hermosas calles, la Torre Eiffel, chicas sofisticadas, buena música y cosas similares. Al mismo tiempo, existe una gran cantidad de evidencia de personas que, después de llegar a la capital francesa, se sintieron decepcionadas por la realidad.
Los signos del síndrome de París incluyen:
- una sensación de desilusión;
- un sentido de pérdida de conexión con la realidad;
- histérica;
- agresión sin causa;
- mareo;
- náuseas.
Curiosamente, muy a menudo el síndrome parisino se manifiesta en japonés, y esto se asocia con diferencias demasiado obvias en la cultura. Muchos residentes de Japón, después de visitar París, recurren a los psicólogos para someterse a un curso de rehabilitación.
6. El problema de los amantes de las montañas
Para muchas personas, el mejor lugar para relajarse es en las montañas, pero en tales lugares el cuerpo necesita tiempo para adaptarse, lo que puede ir acompañado de síntomas desagradables, como fatiga, deshidratación, falta de oxígeno y trastornos mentales. Por ejemplo, puedes traer escaladores que a menudo cuentan historias sobre cómo durante la siguiente ascensión, tuvieron un amigo ficticio (en ese momento parecía ser un verdadero compañero) con quien hablaron e incluso compartieron comida.
7. Dromomania
Hay personas a las que no les gusta planificar nada, por lo que viajan espontáneamente. Es apropiado recordar un término como dromomania, una atracción impulsiva a los lugares cambiantes. Se usa contra personas que constantemente desean escapar de su hogar.
Los atributos de dromomania incluyen:
- impulsividad;
- indiferencia a los deberes;
- deseo de obtener nuevas impresiones.
En un viaje, las personas con este problema se calman e incluso se dan cuenta de que sus decisiones impulsivas no siempre son justificadas y normales. En psicología, se registran casos de formas graves de dromomanía, en las que una persona vaga por un largo tiempo, sin darse cuenta de por qué lo está haciendo.
8. Revertir el choque cultural
Uno de los trastornos mentales más comunes de los turistas ocurre después de regresar a casa después de un viaje. Una persona comienza a evaluar más críticamente su país, se siente decepcionada y deprimida. En esos momentos, si desea moverse, la rutina se siente más agudamente, incluso los pequeños defectos en el lugar donde se encuentran, etc., son visibles. Después de un tiempo, como en el caso del choque cultural, tiene lugar la adaptación inversa.